EL CAIRO-BEIRUT.- La capital de Siria, Damasco, fue escenario de tres atentados con más de 30 muertos, dos de los cuales dejaron 27 víctimas a primera hora del día. La agencia de noticias SANA sostuvo que 140 personas resultaron heridas en la explosión de sendos coches bomba y entre las víctimas habría miembros de las fuerzas de seguridad y civiles. En un tercer ataque cuatro personas murieron y entre ellas se encuentra un "alto cargo militar". El régimen del presidente Bashar al Assad responsabilizó a los "terroristas" de los atentados.
Una de las explosiones tuvo lugar cerca de la central de los servicios secretos de la Fuerza Aérea, mientras que la segunda fue próxima al cuartel principal de la policía criminal. "Escuchamos dos fuertes explosiones y luego las ambulancias", relató un residente en Damasco en conversación telefónica. También la oposición informó que el edificio de las fuerzas de seguridad era el objetivo de los atacantes.
La prensa estatal mostró imágenes del lugar en las que se podían ver cómo los equipos de rescate y de seguridad recuperaban miembros mutilados de cadáveres de los edificios complemente destruidos. También se veían vehículos calcinados. Debido al bloqueo mediático impuesto por el régimen de al Assad resulta prácticamente imposible verificar las informaciones procedentes de Siria. Posteriormente, según los activistas, se registró otra explosión. En este último atentado contra un vehículo militar murió un destacado mando del Ejército y tres de sus guardaespaldas. Por ahora no hay confirmación oficial.
Desde hace casi tres meses se están cometiendo atentados contra centros de las fuerzas de seguridad. El primero tuvo lugar a fines de diciembre. Entonces más de 44 personas perdieron la vida en edificios de la seguridad del Estado. En Alepo se registró otro atentado contra edificios del servicio secreto y de la policía.
El gobierno responsabilizó a "terroristas", mientras que la oposición al propio régimen. El líder de Al Qaeda, Aiman al Zawahiri, se dirigió en un video a la oposición instándola a proseguir la lucha contra el Gobierno.
Ningún grupo se atribuyó responsabilidad por las detonaciones coordinada. Las explosiones ocurrieron dos días después del primer aniversario del levantamiento contra el régimen, durante el cual han muerto unas 9.000 personas y alrededor de 230.0000 han debido dejar sus hogares, de acuerdo a estimaciones de la ONU y de organizaciones de derechos humanos.
En otras partes del país prosigue el derramamiento de sangre. Hubo enfrentamientos entre desertores y el Ejército sobre todo en el feudo de las protestas, Idlib. En las afueras de la capital del país murieron cinco personas cuando tropas del gobierno abrieron fuego contra el cortejo de un funeral. La comunidad internacional intenta poner fin a la crisis. Hoy llegará a Damasco un "equipo técnico" de Naciones Unidas para preparar nuevas misiones del enviado especial de la Liga Árabe y de la ONU, Kofi Annan, quien la semana pasada ya visitó el país para intentar mediar una salida al conflicto.
Aunque Occidente y gran parte del mundo árabe se unieron para demandar la salida de al Assad, Rusia, China e Irán -aliados del líder sirio- lo han defendido y han hecho advertencias contra una interferencia externa. El Gobierno insiste en que la oposición detenga los enfrentamientos primero, mientras que EEUU, los Estados del Golfo y países de Europa exigen que las fuerzas del presidente den el primer paso. (DPA-Reuters)